¿Existe el infierno y almas en pena? ¿Qué dice la Biblia?

existe el infierno

En muchas religiones se considera que el infierno es un lugar al que van las almas de los pecadores para ser torturadas. Pero ¿Existe el infierno? ¿Qué son las almas en pena? ¿Qué dice la Biblia al respecto? ¿En la actualidad hay seres humanos en el infierno? Cuando leas la información que te ofrecemos en este artículo encontraras respuestas a estas y otras interrogantes que probablemente te has formulado. ¿Te atreves a leerlo?

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¿Existe el Infierno?

Antes de responder esta incógnita, procederemos a explicarte el significado de la palabra infierno. Lo primero que debes saber es que el termino proviene del latín infernum, en segundo lugar, el diccionario señala que es “el lugar donde, después de la muerte, los condenados son sometidos a un castigo eterno”.

Del mismo modo, el vocablo es empleado para denotar la ausencia de Dios y, en algunas alegorías, para designar el espacio donde se encuentran los espíritus de las personas que han fallecido.Popularmente se hace referencia entre el bien y el mal, el cielo y el infierno, a través de expresiones como:

  • “ Voy al cielo porque soy una persona buena”
  • “Como te comportas tan mal vas a ir al infierno”
  • “Él se pudrirá en el infierno porque es un asesino”
  • “Arderás en las pailas del infierno”

Esta última expresión, hace suponer que el infierno es un lugar envuelto en llamas, donde hace demasiado calor; incluso cuando la temperatura se encuentra excesivamente calurosa algunos dicen: “Hace un calor infernal”

En este mismo orden de ideas, aunque las doctrinas religiosas no sitúan al infierno en un espacio físico especifico, se cree que está debajo de la tierra en contraposición a la creencia que el cielo se encuentra arriba.

La pregunta ¿Existe el infierno? Ha generado una diversidad de opiniones , para muchos la respuesta es positiva y para otros es negativa;cada grupo tiene sus propios argumentos. Lo que si es cierto es que ha sido tema de inspiración para artistas (escritores, pintores, escultores, entre otros).existe el infierno

Tal es el caso de Dante Alighieri, quien abordó la existencia y características del infierno en “La Divina Comedia”, planteando que esta zona está formada por nueve círculos concéntricos que se hacen más pequeños a medida que se acercan al centro de la Tierra.

Otras consideraciones ¿Existe el infierno?

Continuando con la obra literaria de Dante podemos decir que el autor describe el infierno como “un río de sangre que hierve y que se convierte en el destino de todas aquellas personas que blasfeman, que son usureras o que han cometido algún crimen”,

Para mayor dramatismo le agrega un grupo de criaturas de la mitología pagana: las arpías y los centauros. Estas características son similares a la que expone el poeta John Milton, artista que se inspiró en este tema .

Pero, a diferencia de Dante, además de la zona calurosa relata que “dispone de una zona, la de los condenados, donde reina el frío pues cuenta con nieve, hielo y viento”.

A lo largo de este articulo encontrarás otras interpretaciones de esta temática, destacando sobre todo aquella que trata de explicar si existe el infierno según la Biblia, así podrás leer lo que se dice en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Al afrontar el tema del infierno con un matiz teológico, se puede señalar que en algunas religiones éste representa un estado de padecimiento en el que se encuentran permanentemente todas las almas de las personas que fueron pecadoras.

No obstante, mas allá de las diferencias que se consideran en cada doctrina con respecto a si existe el infierno o como es, hay algo en común en todas: simboliza el castigo por desobedecer a Dios.

Con respecto a lo anterior, te ofrecemos el siguiente vídeo, en el que se presenta la visión del catolicismo, del islamismo y de otras disciplinas teológicas con respecto a los aspectos señalados.

¿Existe el Infierno? ¿Qué dice el Antiguo Testamento?

Desde pequeño se nos habla de la importancia de vivir siguiendo las enseñanzas de Jesucristo para alcanzar la vida eterna, es decir ir al cielo. También se nos hace hincapié que quien no cumpla la palabra de Dios será condenado.

Evidentemente se está haciendo una reseña del cielo y del infierno. A pesar de ello, cuando revisas la Biblia lees más versículos asociados al infierno que al espacio celestial.

Como muestra de ello citamos algunos versículos del Antiguo Testamento que, como bien sabes, es la primera parte de la Biblia cristiana.

En el libro de Daniel 12:2  se señala : “Y del polvo de la tierra se levantarán las multitudes de los que duermen, algunos de ellos para vivir por siempre, pero otros para quedar en la vergüenza y en la confusión perpetuas” .

Mientras que en Isaías 66:24 se expresa: “Entonces saldrán y contemplarán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí. ‘Porque no morirá el gusano que los devora, ni se apagará el fuego que los consume: ¡repulsivos serán a toda la humanidad!’”.

Por su parte, en Deuteronomio 32:22 se lee : “Se ha encendido el fuego de mi ira, que quema hasta lo profundo del abismo. Devorará la tierra y sus cosechas, y consumirá la raíz de las montañas”.

Por último, en el libro de Salmos 55:15 está escrito: “¡Que sorprenda la muerte a mis enemigos! ¡Que caigan vivos al *sepulcro, pues en ellos habita la maldad!”.

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Estas citas relacionan el infierno con la maldad, el castigo y la ira de Dios. Además, lo describen como un espacio lleno de fuego y eterno.

¿Existe el Infierno?  ¿Qué dice el Nuevo Testamento?

El Nuevo Testamento es la segunda parte de la Biblia, aquí se relata tanto la vida y misterio Jesucristo, como hechos importantes que acontecieron durante las primeras etapas del cristianismo.

Al igual que en el Antiguo Testamento, descubrimos varios fragmentos que se relacionan con el tema que hoy nos ocupa. Entre otros podemos citar los siguientes ejemplos:

Tesalonicenses 1:9 señala: “Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor y de la majestad de su poder”.

En Apocalipsis 14:10-11, se relata sobre el anticristo: “Beberá también el vino del furor de Dios, que en la copa de su ira está puro, no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero.

Humo de ese tormento sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día ni de noche para el que adore a la bestia y su imagen, ni para quien se deje poner la marca de su nombre”.

Apocalipsis 20:14-15 describe el infierno como un lago de fuego ardiente: “La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego”.

Nótese que en estos versículos bíblicos se hace alusión a como el pecado nos aleja de Dios y conduce al fuego eterno (el infierno), del cual solo nos salvamos por medio del arrepentimiento y la conversión al cristianismo.

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¿Existe el Infierno? ¿Qué dijo Jesús?

Muchas personas aseguran que el infierno no existe, para justificar su respuesta alegan que durante toda su existencia la predica de Jesús se fundamentó en el amor, la bondad, la paz y el perdón, sin enseñar que había un lugar tormentoso para los pecadores.

Quienes expresan estos alegatos, pareciera que no hubiesen leído la Biblia pues de acuerdo a los relatos de los evangelistas Mateo, Lucas, y Marcos Jesucristo dio numerosas lecciones acerca del infierno, describiéndolo como “un lugar de fuego eterno y sufrimiento”.

Durante su ministerio también dijo que era un espacio tormentoso, si quieres ahondar en lo que te estamos diciendo, te invitamos a revisar los libros del Evangelio que te señalamos a continuación:

  • Mateo: (25:41, 25:46, 5:22, 29-30; 10:28; 18:9; 23:15,33)
  • Lucas: (16:23:241, 2:6; 16:23)
  • Marcos: (9:43-47)

Puedes ver que Mateo, fue quien dedicó más versículos para narrar como el Hijo de Dios, durante su existencia habló ampliamente de que si existe el infierno.

¿Existe el Infierno? ¿De qué manera es justa una eternidad en el Infierno?

El pensar que el infierno es algo malo, donde la gente sufre envuelto en llamas, nos lleva a preguntarnos como un ser tan generoso y amoroso como Dios puede proporcionar tal castigo a un ser humano, incluso por errores y faltas cometidas en un pasado lejano.

Al respecto, la Sagrada Escritura nos da la respuesta que existe el infierno porque “todo pecado finalmente está en contra de Dios, que es infinito” (Salmos 51:4). En consecuencia, como el Creador es eterno e infinito, las faltas en su contra deben ser sancionadas con un castigo que tenga la misma duración.

Asimismo, en la Biblia está escrito que “Dios nos ama” (Juan 3:16) y “quiere que todos sean salvos” (2 Pedro 3.9). Esto no impide que Él como un ser justo y recto desee que vivamos en un mundo libre de pecado y que éste no quede impune. Por esta razón, mandó a su Hijo a la tierra para que pagara el costo de nuestras imperfecciones.

Con relación a esto, Corintio señala “La muerte de Jesucristo fue una muerte infinita, para pagar nuestra deuda infinita de pecado, para que no tengamos que pagarlo en el infierno por la eternidad” (2 Corintios 5:21).

Por supuesto que, Dios por ser misericordioso y compasivo, nos invita a acercarnos a Él, arrepentirnos de los errores que hallamos cometido   y  a gozar de un lugar en el paraíso celestial.

Está en  cada uno de nosotros aceptar esta invitación o decidirnos a  llevar una existencia llena de lo malo y lo injusto, aun sabiendo que de continuar así  pasaremos a sufrir en el fuego eterno.

Importancia que tiene creer que “existe el infierno”

La relevancia de creer que el infierno existe radica en el hecho de saber que, si llevamos una vida licenciosa, no habrá salvación para nuestras almas. El temor a que esto pase hará que intentemos volver por el buen camino.

Equitativamente, el amor a Dios y el miedo a padecer en el infierno constituyen los dos argumentos que justifican portarse en forma adecuada y evadir  acciones pecaminosas.

Por cuanto quien ama a Dios evita el pecado para no ofenderle y sigue las enseñanzas que nos enseña Jesucristo, vive bajos sus preceptos evitando hacer el mal a sus semejantes. Es decir, comprender y cumplir la palabra de Nuestro Señor.

Empero, conviene que aclaremos que aquellos que han sido débiles, lo reconocen y se arrepienten tienen la oportunidad de reconciliarse con el Señor e iniciar una nueva vida. Ellos al ser redimidos de sus pecados podrán alcanzar el cielo.

Sintetizando, podemos decir que Dios es el camino para apartarse del mal y gozar la dicha de tener vida eterna. Al mismo tiempo, debemos llevar la palabra a todos aquellos que estén apartados de Jesucristo ya que es una forma de alejarlos de las tentaciones y la maldad.

Todos somos hijos del Creador, recuerda hacer el bien, ayudar al necesitado, al enfermo, al que no tiene que comer y sobre todo a las personas que tienen su mente débil y se dejan convencer  y arrastrar por los vicios, el odio, ansia de poder,   envidia, la falsedad, entre otros deslices.

¿Existe realmente el infierno?

Veamos ahora los alegatos de quienes no creen que existe el infierno bien sea por desconocimiento de lo que dice la Biblia o por maldad. En este apartado también incluimos opiniones de aquellos que creen en el infierno pero difieren que este sea eterno.

Yo no creo en el infierno

Muchas personas que niegan que exista el infierno lo hacen por ignorancia. No obstante, algunas de ellas lo desmienten aunque hayan leído y estudiado la doctrina cristiana, este hecho es inconcebible.

Otros optan por tenerle aversión al tema, pidiendo que no se les hable de ello. Además señalan que no quieren ni pensar en el infierno. cuál de las dos actitudes señaladas consideras que es adecuada.

Desde nuestra perspectiva ambos procederes son irracionales, al igual que basar la negación en la respuesta que citamos a continuación:

“No creo en el infierno, porque no puedo aceptar que haya en él, diablos colorados, con figura humana, con cuernos y cola, oliendo a azufre y llevando un tridente en las manos…”

Más allá de estas consideraciones, debemos pensar que es un sufrimiento horrible que se ha de padecer después de haber fallecido, igualmente se tendrá que tomar en cuenta que para el que actúe mal en esta vida el sufrimiento será eterno, más aún si no ha tenido la intención de arrepentirse.

Generalmente, muchas personas hacen caso omiso de las advertencias realizadas por las diferentes disciplinas religiosas existentes en el mundo. si hablamos específicamente de la Iglesia Católica, esta nos exhorta a tener un comportamiento adecuado para poder merecer la entrada al cielo.

Entonces ¿por qué no hacerlo?

Del mismo modo, a lo largo de la historia eminentes sabios han demostrado de diversas maneras que han creído y creen en el infierno, entre ellos podemos mencionar a San Agustín, Newton, Kepler, Miguel Ángel, Colón, Volta, Roenghten, Edison, Pasteur, Marconi, Nixon y  De Gaulle y Franco.

Por otra parte,  se sabe de individuos que han dicho no creer que exista el infierno pero ante la cercanía a la muerte se han retractado de lo que han manifestado.

Finalmente, la recomendación para aquellos que no creen en la existencia del infierno es revisar toda la literatura de este contenido, oír las opiniones de expertos y eruditos; si aun así se continua con la igual declaración entonces se sigue con la misma tendencia, pero si se cambia  la creencia entonces hay que modificar el estilo de vida que hasta ahora se ha llevado.

También por maldad se niega el Infierno

En algunas ocasiones cuando se niega que existe el infierno se hace motivado a sentimientos de maldad, más que por desconocimiento o ignorancia.  Vamos a explicarlo de la siguiente manera:

Si eres una persona que crees en el infierno  y sigues actuando   con egoísmo, envidia y mala intención, probablemente niegues su existencia como una forma de auto persuadirte  que puedes hacer y decir lo que quieras porque no serás castigado.

Probablemente, harás lo propio con otras personas de tu entorno  a quienes trataras de convencer que  pueden continuar con una conducta inadecuada por cuanto no tendrán ninguna sanción o castigo después  que mueran. Este tipo de actuación es seguida, sobre todo, por  individuos que tienen una gran audiencia  como los escritores, intelectuales,  cantantes, actores, cineastas, entre otros.

Concerniente a esto, podemos citar el ejemplo de la incredulidad Volteriana, en la que se decía que no existía infierno, paraíso, ni Dios. como científicos, manifestaban haber logrado “un concepto exacto y racional del universo“.

Con el transcurrir del tiempo, quedo demostrada su equivocación, pues una vez que se vieron en los umbrales de la muerte, el temor ante lo desconocido los hizo retractarse de sus argumentos y solicitar ser confesados ante un sacerdote para que los indultaran de sus faltas.

Por lo tanto, puede decirse que quienes exponen demasiado recelo contra el infierno, lo hacen para disimular la verdad: creen en este tanto o más que nosotros y, al momento de enfrentar la muerte lo exteriorizan.

Tal es el caso de Voltaire, este científico negó durante toda su vida que hubiese infierno, condena, cielo o un Ser Supremo. Sin embargo, sabiéndose al borde de la muerte pidió ser visto por el sacerdote San Sulpicio. Los amigos y masones no consideraron esta petición y murió sin ser confesado e indultado.

Otras razones para negar que existe el infierno:

  • Tener corrompido el corazón.
  • La fuerza del hábito sobre el entendimiento.
  • Poca fuerza de voluntad para dejar el estilo de vida que conduce al infierno.
  • Falta de conciencia.
  • No poseer fe en Dios.
  • Estar llenos de egoísmo, sed de venganza, ira, ambición y orgullo.
  • Creerse superior a todo.
  • Dejarse convencer por otros.
  • Pensar que, si se dice que existe el infierno, se perderá todo lo material y económico que se posee.

En fin, la incertidumbre se origina más en el corazón que en la mente, por lo cual basta con probar a llevar una vida correcta para no sentirse amedrentado ante el tema que hoy abordamos en este artículo.

Creo en el infierno pero no en que sea eterno

La eternidad de las penas es lo que diferencia al infierno del purgatorio. Razón por la cual negar al primero sería negar también la existencia del último.

Recordemos que, en la religión católica, con el término purgatorio se hace referencia al “estado de purificación de las almas de los muertos en el que purgan sus pecados antes de alcanzar la gloria”.

Debido a lo anterior, no es de extrañar que muchos seres humanos que dicen aceptar el purgatorio nieguen el infierno, aunque algunos grupos de protestantes hacen lo contrario:  aceptan la existencia del infierno y difieren de que haya purgatorio.

¿Por qué se dice que es más fácil afirmar que existe el purgatorio que el infierno? la primera razón es que desde pequeños se nos ha enseñado que existe un castigo para las personas que son malas.

Dios le ha otorgado conciencia al hombre, esto le permite discernir sobre lo que correcto e incorrecto, además le enseña a proceder bien y a obviar el mal. También le ha revelado su Ley, resumido en los diez mandamientos.

Esto quiere decir que como Dios es justo premiara al que dedique su existencia a actuar de la mejor manera posible, mientras que castigara a quien haga lo contrario.

Nótese que casi siempre, los que obedecen los mandamientos presentan algunos inconvenientes que le impiden ser completamente felices en esta vida y los que los infringen son dichosos. A la sazón,   al morir los malvados serán castigados y  los buenos gozaran de los premios que no pudieron tener cuando estaban vivos.

¿Es lógico que este castigo sea eterno?

Los teólogos manifiestan que sí, aunque a la gente común le cueste entender porque debe ser así debido a su carencia de estudios en el área de la filosofía.  para una mejor comprensión a continuación enunciamos algunas razones que justifican tal eternidad.

El infierno es necesariamente eterno:

  • A causa del significado propio de la  eternidad.
  • Por la falta de gracia en los expiados.
  • Debido a la  maldad de los escarmentados.

Aunado a esto, en la obra Suma Teológica, Santo Tomas de Aquino, esboza una serie de factores que a su juicio denotan el carácter eterno del infierno, sintetizando el compendio te presentamos en forma resumida cuatro de ellas:

  1.  Aquel que se atreve a irrespetar a Dios, que es infinitamente bueno merece una pena eterna. Asimismo, el santo considera que el pecado mortal posee en cierta forma una malicia infinita, consecuentemente debe aplicarse un castigo imperecedero.
  2.  La maldad o culpabilidad persiste perennemente y solo puede redimirse a través de la gracia, esta se otorga estando vivo no después de la muerte.
  3. Aquellos que cometen pecado mortal lo hacen por voluntad propia y, en ese proceso, anteponen la causa que lo hizo pecar primero que Dios. De esta manera,  no reciben la gracia divina.
  4. Así como en algunas leyes se establece que quien atente contra el rey o la patria debe ser castigado con una sanción eterna. De la misma forma quien obre en contra de las enseñanzas y la voluntad de Dios será condenado para siempre

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A estas pruebas añadamos este otro razonamiento:

El perdón solo es concedido si la persona se arrepiente antes de morir, para ello debe poseer plena conciencia de lo que hecho bien y de lo que ha hecho mal. Claro está esto se realiza estando vivo.

Si es la voluntad del hombre no arrepentirse de sus pecados , una vez muerto ya ha sido condenado y el castigo será eterno pues no hay forma de redimirse estando en el infierno.

Existe el infierno y es eterno, por ello se puede probar que  la eternidad de las penas del infierno no es contraria a la razón y que los tormentos del infierno son eternos.

Como prueba de que la eternidad del infierno no es contraria a la razón, decimos que si lo fuera, no habría sido aceptada por todos los pueblos, en todos los tiempos, por los hombres más sabios y eminentes que ha habido.

Y como prueba de que los tormentos del infierno son eternos, las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo a este respecto, no dejan lugar a duda.

Lo que todos los pueblos han creído siempre, en todos los tiempos, constituye lo que se llama una verdad de sentido común. Quien quiera que rehuse admitir una de estas grandes verdades universales, no tendrá, pues, como justamente se dice, sentido común. Se requiere, en efecto, estar loco para imaginarse que se pueda tener razón contra todo el mundo.

Ahora bien: en todos los tiempos, desde el principio del mundo hasta nuestros días, todos los pueblos de la tierra han creído en el infierno. Bajo diferentes nombres, bajo formas más o menos alteradas, todos ellos han proclamado la creencia en castigos tremendos, en castigos sin fin, en los que siempre aparece el fuego para castigo de los malvados después de su muerte.

El mejor argumento de la eternidad de las penas del Infierno.

Si bien es cierto que los teólogos han dejado muy claro algunas afirmaciones muy bien fundamentadas que existe el infierno y que las penas deben ser eternas; la mejor evidencia que puede corroborar esto la encontramos en las enseñanzas que Jesús dejo sobre este tema.

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De esta manera, si de Cristo se aprende que el infierno existe, por consecuencia quienes cree en Él deben hacer lo propio, sin discusión, sin ningún tipo de incertidumbre.

A pesar de ello, muchísimos cristianos expresan su incredulidad en el infierno y hasta aseveran que Jesucristo jamás mencionó nada al respecto. Cuando son enfrentados y se le muestran las citas bíblicas que hemos mencionados en apartados anteriores buscan una nueva excusa para no aceptarlo.

Precisamente ponen de manifiesto que el Hijo de Dios hacia uso de las parábolas para enseñar y, por eso, su lenguaje metafórico simplemente reflejaba su anhelo de apartar al ser humano del mal, de la vida pecaminosa. Igualmente expresan que era su forma de infundir temor  con algo que no existe.

Un análisis de estas palabras nos permite ver que quienes hacen están aseveraciones, en realidad no han creído nunca en los preceptos de Jesucristo pues se atreven a señalar que era un mentiroso.

Conviene recordar el pensamiento de San Pablo, que forma parte de la doctrina católica: “no deben hacerse cosas malas para que resulten buenas”. Por eso cuando te digan que Jesús jamás conversó del infierno o que lo hizo en forma figurada,  debes invitar a leer los numerosos versículos de la Biblia que citan las palabras de Nuestro señor Jesucristo.

Citas bíblicas que  demuestran las enseñanzas de Jesús

Aparte de los fragmentos bíblicos que fueron señaladas en otros párrafos, ahora te mostramos varias citas  que reflejan las ideas de Jesús asociadas a que existe el infierno:

Que, si tu mano o tu pie te es ocasión de escándalo, arrójalos lejos de ti; pues más te vale entrar en la vida eterna manco o cojo, que con dos manos, o dos pies ser precipitado al fuego eterno. Y si tu ojo es para ti ocasión de escándalo sácalo y tíralo lejos de ti: mejor te es entrar en la vida eterna con un solo ojo, que tener los dos y ser arrojado al fuego del infierno (Mateo. 18 8-9).

Al fin del mundo enviará el Hijo del Hombre a sus Ángeles y quitarán de su reino a todos los escandalosos y a cuantos obran, la maldad y los arrojará en el horno del fuego: allí será el llanto y el crujir de dientes (Mateo. 13-40-43).

Enseguida de exponer Nuestro Señor  Jesucristo como comparecerá a juzgar a los piadosos y a los diabólicos el día del juicio, expresa: “al mismo tiempo dirá a los que están a la izquierda; apartaos de mi malditos: id al fuego eterno y añade: y éstos irán al suplicio eterno” (Mateo 25-41).

“Si tu mano te escandaliza, córtala; mejor es para ti llegar a la vida con solo una mano que con las dos, arder en el infierno, en un fuego inextinguible, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Tu pie te escandaliza, córtatelo; es mucho mejor llegar a la vida eterna con un solo pie, que no con los dos ser arrojado al infierno a un fuego que no consume, donde el gusano no muere ni el fuego se apaga. (Mateo 9-42-43).

Continuación de citas bíblicas

 Y si tu ojo te escandaliza, arráncalo; mejor es para ti entrar en la Gloria con un solo ojo que con los dos ser arrojado en el infierno, donde el gusano no muere ni el fuego se extingue” (Mateo 9-42-43).

No temáis a los que solamente pueden mataros en el cuerpo, si no pueden mataros “el alma” temed únicamente a quien puede arrojarnos en cuerpo y alma en el infierno” (Mateo 10-26).

“Murió también el rico y fue sepultado en el infierno. Y abriendo los ojos estando en los tormentos, vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro en su seno. Y exclamó diciendo: “Padre Abraham ten misericordia de mi y manda a Lázaro que con la punta de un dedo mojado en agua venga a refrescar mi lengua, pues estoy abrasado en estas llamas (Lucas 16-22-24).

“Yo os digo que el que se enoje con su hermano será reo de Juicio… y el que te diga “raca” (un gran insulto) será reo del fuego del infierno” (Mateo 6-22)

Además de estos relatos de pasajes de la vida de Jesucristo te recomendamos lee: Mateo 8-11-12; Mateo 12 11-13; Mateo 7-19 y Juan 4-5-6.

¿Has observado que estas citas difieren de lo que expresan algunos creyentes sobre el lenguaje ambiguo de Jesús? Más clara no pudo ser su disertación y explicación acerca de que existe el infierno y su carácter de eternidad.

Otros argumentos 

También los apóstoles que tuvieron la misión de  llevar por toda la tierra la palabra del Señor, exponen constantemente  del fuego y de la llama eterna, es decir del infierno. Tal hecho demuestra que entendían la prédica de Jesús a pesar que algunos la consideran confusa y metafórica.

Un ejemplo de lo aquí expuesto lo constituyen las palabras de San Pedro cuando manifiesta que: “los malvados compartirán el castigo de los malos ángeles, que el Señor ha precipitado en las profundidades del infierno, en los suplicios del tártaro”.

Este mismo apóstol le dice a los tesalonicenses, en un discurso sobre el juicio final que el Hijo de Dios “sacará venganza de las flamas del fuego de los impíos que no han querido reconocer a Dios y que no obedecieron el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo; tendrán que sufrir las penas eternas lejos del rostro de Dios”.

Por otra parte, San Juan nos conversa  del infierno y de sus fuegos eternos. Reseñando al Anticristo y a su falso profeta, indica: “serán arrojados vivos en el abismo abrasado de fuego y de azufre para ser ahí atormentados día y noche por los siglos de los siglos”.

Asimismo,  el Apóstol San Judas expresa que si existe el infierno, hablando de los demonios y condenados “encadenados por la eternidad en las tinieblas y sufriendo las penas del fuego eterno“.

Otras citas que nos indican la eternidad del infierno las puedes leer en: Hebreos 10, 26-27; Apocalipsis 14, 10-11; 20.9-10; 20, 15 y 21, 3.

Como puedes ver la lectura anterior nos lleva a concluir que  negar la existencia del infierno es negar a Cristo, es por ello que la doctrina católica nos expone el dogma de la eternidad de las penas y del fuego del infierno.

¿Cómo puede aceptarse que siendo Dios tan bueno haya creado el infierno?

Ya conversamos un poco sobre este tema, al señalar que muchos ponen como excusa la compasión de Dios para negar que existe el infierno y para decir que por ser misericordioso no lo condenaran.

Veamos las siguientes refutaciones respecto a esto:

  • Precisamente por ser el Creador bondadoso y piadoso tenía que haber creado el infierno, quien posee un concepto verdadero de lo que es la bondad así lo comprende.
  • La verdadera bondad no es consentir y dejar hacer todo lo que el ser humano quiera, al contrario es reprenderlo y castigarlo cuando obra con maldad y perjudica a sus semejantes.
  • Una bondad verdadera implica también justicia.”Dar a cada cual según sus obras; al bueno premio, al malo castigo y premio y castigo, proporcionados a la bondad o maldad de sus obras”
  • Por ser justo, Dios sanciona a quienes tienen una maldad ilimitada con el castigo eterno.
  • Dios misericordioso, nos permite arrepentirnos de nuestros pecados y, por grave que sea la pena  cometida, si el arrepentimiento es de corazón seremos salvados.
  • Esta bondad tan inmensa lo llevó a sacrificar a su hijo para liberarnos de nuestros pecados.
  • Infinita bondad que también se demuestra al edificar la iglesia para que incesantemente se recordaran sus enseñanzas.

¿Va Dios a la fuerza a perdonarnos?

Queda demostrada la bondad, amor y misericordia de Dios, igualmente conocemos las enseñanzas de su Hijo, si aun así no reconocemos nuestras faltas cometidas y no queremos arrepentirnos en forma voluntaria Él no puede hacer nada por nosotros.

¿Cómo podemos ser perdonados por un Dios justo si no queremos que lo haga?

Es absurdo hacer una petición como esta o alegar que Dios es injusto porque no nos perdonó cuando nosotros mismos no lo quisimos.

Sobre esto los que niegan que existe el infierno tienen otra objeción plasmada en las siguientes ideas:

“Si un padre que es humano y tan imperfecto, nunca castigaría con la pena de muerte a un hijo ¿cómo va a aceptarse que Dios, la bondad, la perfección infinita, que nos ama infinitamente más que lo que nos puede amar nuestro propio padre, pueda castigarnos con el infierno eterno que es muchas veces peor que la muerte?”

Para desmontar esta objeción razonemos con un poco de lógica y calma las siguientes afirmaciones:

  • Efectivamente, las dos penas que se aducen no son correspondientes, pues el padre no tiene el derecho de castigar la mala conducta de un hijo con la muerte y Dios, en cambio, tiene todo el derecho sobre sus criaturas.
  • Después, el castigo que un padre diera a un hijo llega al máximum si la falta del hijo lo amerita. Cierto es que no va un padre consciente a correr a un hijo de su casa porque llega un día pasado de copas, pero hay faltas que ameritan eso y más.
  • Pongamos por ejemplo el caso de un hijo que se caracteriza por tener sentimientos viles e inhumanos. Este hombre un día se le ocurre violar a su hermanita de ocho años de edad.  ¿Es injusto que el padre lo aborrezca y lo corra de la casa? ¿Qué piensas sobre esto?

Dios sabe de antemano quiénes se han de condenar, ¿por qué pues los crea?

Nuestro Creador provee a todos los seres humanos de medios para alcanzar la vida eterna desde el mismo momento que decidió crearlos. También le da libre albedrío para aprovechar estos medios o desecharlos, si hacen lo último  serán los culpables de su propia condena.

Existen otros alegatos que son bastantes difíciles de entender por los que no poseen estudios teologales,  a continuación te mencionamos dos de algunos de estos:

Dios tiene sabias y poderosas razones para tolerar el mal que hacen los malos en este mundo, pues ellos son causa de grandes merecimientos para los buenos que son escandalizados y perseguidos por los malos.

Si Dios no tolera el mal, quitaría a los buenos la oportunidad de merecer por causa de los malos, lo que es una injusticia manifiesta: El da además a los malos, plena oportunidad para arrepentirse; si ellos no la aprovechan, repetimos, culpa de ellos es, no de Dios.

Continuando con el tema sobre si existe el infierno o no, te invitamos a ver el siguiente vídeo, en el que además se citan palabras de Santo Tomás de Aquino y describen como se ven los condenados.

El concepto de la iglesia católica sobre el infierno es necio.

Perder a Dios por la falta de fe es lo que realmente representa al infierno. En la actualidad existen un sin número de iglesias y predicadores que, con el objeto de ganar nuevos adeptos a su doctrina dicen que el concepto del catolicismo sobre el infierno es necio.

Para demostrarlo, les muestran a sus seguidores ideas de los horrorosos castigos del infierno utilizando representaciones materiales, esperando que ellas los lleven a más elevadas concepciones y hablan así de una manera figurada, que a pesar de sus excelentes intenciones, no pocas veces resultan cuentos fantásticos y hasta grotescas,

Tal concepción es malinterpretada por el pueblo, además generalmente causa una mala impresión entre la gente estudiada. Estas representaciones están bastantes alejadas de lo que la auténtica doctrina católica manifiesta sobre el infierno.

Por ello pasemos a analizar una frase de Nuestro  Señor Jesucristo en la cual se denota la verdadera enseñanza de la iglesia católica acerca del infierno:  “Apartaos de Mí, malditos, id al fuego eterno”.

Estas palabras han inspirado numerosos libros, por razones de espacio acá solo las describiremos brevemente.

“Apartaos de mi”

Con esta frase Jesús pone de manifiesto lo que lo hemos expresado en los párrafos precedentes con respecto a que el sufrimiento principal del infierno es el alejamiento de Dios. Para los teólogos esto se denomina pena de daño.

Sufren de pena quienes se apartan de Dios, no lo quieren y  no toman en consideración todo lo que Él expresa. Al contrario, aquellos que gozan de la gracia del Señor tienen conocimiento de lo que es una pena de daño, mas no sufren de ella.

Solo cuando muere el pecador ve el bien soberano que es originado por la sociedad de Dios. Entonces, se da cuenta de todo lo que ha perdido por su comportamiento en la vida terrenal y mira con envidia como los puros de corazón gozan de una felicidad eterna.

Este tipo de gozo difiere de  la felicidad conocida en la tierra porque es plena, es la felicidad de Dios, infinita, inefable, imperecedera e inigualable. Pero, debes saber que solo la obtienen las personas  que han vivido su existencia signada por el bien.

Comparando la pena que se siente por la pérdida de la felicidad de Dios, ésta se asemeja a:

  • El dolor que se siente cuando por torpeza propia se pierde la oportunidad de acordar un gran negocio.
  • Cuando por algún motivo no se puede lograr la salvación de un ser amado.
  • La pena que se experimenta por no haberse casado con la persona a quien se quiere y se extraña desde siempre.

En fin, la pena de daño se sufre una vez que observamos que nuestros actos han causado tal efecto que nos impide disfrutar de la gracia de Dios.

existe el infirmo

“Malditos”

Una tristeza inmensa debe sentir todo aquel que, además de sentir la separación de Dios, también sea merecedor de su maldición. Por muy pecador que sea esta experiencia es sumamente aterradora.

Imagínate pensar que has sido denigrado por tu propio padre, la sensación de oír esta palabra de la boca de Jesucristo es doblemente mortal, retumbará en los oídos hasta más allá del  día del juicio final

Con este término se expresa una condena eterna y nos hace sentir la magnitud de la desgracia. ¿Quién puede olvidarla?  Nos invita a reflexionar acerca de que si existe el infierno.

Dios, desde la creación del ser humano, le dio la facultad de poseer sentimientos, este es un don del ama que le permite al hombre discernir sobre lo bueno y lo malo.

Cuando se es bueno se ama lo bueno y cuando se es malvado se ama lo malo. En contraposición, al ser maldito ya no puede amar nada, la condena de ser réprobo le impide sentir amor, ya solo conseguirá sentir odio  y ser odiado.

Concluyendo, Cristo profesó tanto amor por toda la humanidad que se sacrificó voluntariamente para salvarla de todos sus pecados y conducirla a la vida eterna, pero al pronunciar esta palabra: Maldito! Manifiesta que ha dejado de amar a quien nos e arrepintió y falleció siendo pecador.

“Ir al fuego eterno”.

Ese dolor y esa pena de daño, de las cuales hablamos anteriormente, son espirituales, también existen un tipo de pena denominada de sentido, que es producida por algo material. Al hablar de si existe el infierno, estamos haciendo referencia a un elemento sensible como el fuego.

Las penas de sentido coexisten en las almas que ya han sido separadas de sus cuerpos, posteriormente cuando acontezca la jornada del juicio final y estén de nuevo incorporados, se obtendrá todo su ímpetu.

Jesucristo señala:” Id al fuego eterno”, frase que expresa en forma precisa que las penas de sentido consiste  en  el sufrimiento ocasionado por el fuego. Te has preguntado, si existe el infierno, ¿Cómo será ese fuego?

La doctrina cristiana no ofrece ningún tipo de respuesta al respecto, no obstante, no se trata de una alegoría, puesto que son palabras pronunciadas de forma clara, terminante y reiterada por Nuestro señor Jesucristo.

Por no ser metafórico, es un fuego real que a diferencia del terrenal logra quemar el alma, más aun si ésta ya se encuentra separada del cuerpo, fíjate que si el fuego del infierno es eterno , entonces el sufrimiento causado por la pena de sentido también es eterno.

Juntamente con el fuego  hay otras penas de sentido, que son nombradas en las Sagradas Escrituras, entre otras podemos mencionar: el agua, el hielo, el gusano que no muere, las inmundicias, el lago de azufre

Otras no son tan metafóricas, pues hacen referencia a la  reunión abominable con Satanás y con otras criaturas demoníacas , así como la compañía de los delincuentes y degenerados.

Todos estos causarán tormento a  los condenados y conllevan a la ausencia de  lo compasivo,  la independencia, la diversidad,  la variación,  la luz, del reposo, en síntesis de todo lo que nos causa bienestar.

Existe el infierno: otras  consideraciones  sobre el tema.

Ahora destacaremos otros aspectos relacionados con el infierno: la desigualdad de las penas y el espacio del infierno

Desigualdad de las penas del Infierno.

Con relación a la duración de las penas podemos decir que estas tienen un mismo periodo de tiempo para todos los condenados: la eternidad. Sin embargo, su intensidad varía de acuerdo a la falta cometida.

Al respecto, San Pablo, enuncia que: “Dios dará a cada quien según sus obras“. (Romanos. 11-6). De manera que, el castigo aplicado es proporcional al tamaño del pecado.

Por lo tanto, hay pecadores que sufrirán más que otros. Especial cuidado ha de tenerse para no continuar viviendo en pecado solo por el hecho de haberse cometido previamente un primer error. Todo lo que hagas en al vida terrenal será recompensado o castigado en su justa medida en la otra vida.

Sitio del Infierno.

Anteriormente discutimos sobre el espacio que ocupa el infierno, este no ha sido definido por la iglesia, se desconoce si es un lugar o un estado  de desgracia en el permanecen los  inculpados.

Te has preguntado ¿Existe el infierno? ¿Dónde se encuentra?. Cuando se creía que la tierra era redonda, los teólogos afirmaban que el infierno se encontraba debajo de ella, a posteriori se imaginaron que estaba en su interior.

Lo cierto es, que nadie sabe a ciencia exacta donde se encuentra el sitio del infierno.

¿Como va a ser posible que baste un solo pecado mortal para condenarse?

Previo a entrar de lleno con el contenido de este apartado, consideramos importante que observes el vídeo que te ofrecemos con  la finalidad que conozcas  qué son los pecados mortales y cuáles causan excomunión.

Al realizar un análisis información que contiene la presentación, veremos que de acuerdo con la Iglesia Católica el pecado mortal es aquel que se realiza en forma deliberada y con pleno conocimiento de lo que se está haciendo. Con este se rompen los mandamientos de la Ley de Dios.

El grupo de pecados mortales está conformado por siete actos relacionados con la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y el orgullo. Todas estas acciones alejan al hombre de Nuestro Señor.

Desde esta perspectiva, al proceder con malicia ofendemos gravemente  a Dios, en forma consiente y voluntaria.

Nada de extraño tiene que piensen así las personas que viven alejadas de Dios. Las que, ignorantes, no saben las condiciones requeridas para que sea mortal un pecado y que no conocen, por lo tanto, la malicia del pecado mortal. Entonces ¿cómo va a perdonar Dios a quien voluntariamente y sabiendo bien lo que hace, lo ofende gravemente?.

A pesar de ello, Dios con su inmensa compasión y amor por la humanidad, le da al pecador la oportunidad de manifestar su arrepentimiento con palabras y hechos.

Si así lo hace, es perdonado por Él pero aquel que no se arrepiente en vida y reniega de Dios, aunque haya cometido un solo pecado mortal será castigado con el infierno.

Por otro lado, recordemos que el escarmiento para aquellos que se alejan de Dios es el fuego eterno,  pues bajo esta condición no gozarán de la oportunidad de ser felices en el paraíso que el Señor tiene prometido a todos los creyentes.

Por otra  parte

Es bien sabido que quien cree en Dios y aspira a vivir en comunión con él, puede cometer un pecado mortal, pues es humano y como tal, posee defectos. Solo que seguramente, lo hará seducido por alguien o algo y luego se arrepentirá profundamente.

Algunos entendidos en la materia asociada con el hecho de si existe el infierno, afirman que el hombre que ese encuentra en estado de gracia, tiende a sentir arrepentimiento después de haber hecho una falta grave, incluso al estarla haciendo y después de cometerla.

Esto corrobora lo manifestado con anterioridad, el individuo que comete un pecado y persevera conscientemente en él, posee tanta maldad y merece un castigo justo a su medida.

El hombre ha sido creado libre de pensamiento, por lo que puede pensar, imaginar y creer en lo que mejor le parezca, decide creer si existe el infierno, el cielo o Dios.

Con todo, jamás podrá negar la existencia de la muerte, aunque tenga dudas sobre si hay vida después de esta vida. Aquel que  viva con la incertidumbre de la muerte es un necio.

Para finalizar podemos decir que Dios al crearnos tuvo el propósito que fuéramos eternamente felices, aun siendo pecadores nos ayuda por medio del perdón y nos concede su gracia para que esto suceda.

Está en cada uno de nosotros, seguir aceptando esta ayuda para entrar al cielo y ser eternamente felices o actuar de manera equivocada, cometiendo pecado tras pecado para ir al infierno perpetuo.

Dicen los negadores del Infierno:

Continuando la cuestión si es justo ser condenados tan solo por un pecado y, retomando el tema de los que reniegan que existe el infierno, tenemos el  siguiente alegato:

“Como va a ser justo por un pecado de un instante, ser castigado con una eternidad de tormentos”.

Bien lo dijimos a priori, quien comete pecado se aleja de Dios y, si teniendo la ocasión de arrepentirse no lo hace, entra en un estado de enemistad completa que debe ser sancionada con el infierno. Entonces si es justo hacerlo.Fíjense en estos dos ejemplos de la vida cotidiana :

Juzgando del mismo modo, quien solicita un empleo vitalicio para el que se requiere pasar un breve examen, diría: ¡cómo va ser justo que me priven de este empleo para toda la vida, nada más por no haber sabido contestar unas cuantas preguntas! no fue el tiempo que duró el examen lo que lo privó del empleo, sino que en él demostró ineptitud para el empleo.

Conceptuando también con la misma falta de lógica, un asesino podría decir: ¿cómo va a ser justo que, por una falta de un segundo de tiempo, pues no tardé más en darle la puñalada al difunto, se me condene a muerte, castigándome eternamente, pues no volveré nunca a recuperar la vida?

No nos interesa refutar todas las objeciones  hacen los negadores de la existencia del infierno pues esto nos tomaría un periodo largo de tiempo. Por ahora vamos a concluir con la siguiente pregunta:

¿No podría Dios perdonar al alma después que hubiese expiado suficientemente?

Lo primero que se puede decir con relaciona esta pregunta es que Dios concede al pecador toda una vida en la tierra para que pueda redimirse. Ya cuando el cuerpo se separa del alma es imposible hacerlo debido a que ésta no puede arrepentirse.

El evangelio nos dice al respecto que “hacia el lado que el árbol cayere ahí quedará”. Dicho en otras palabras, con la muerte el alma queda fijada al estado en el que fue conseguida.

Las palabras pronunciadas por  Cristo :” Apartaos de mí malditos, id al fuego eterno”, prueban  que el fuego del infierno es sempiterno y que, las penas también lo son, pero con una intensidad de acuerdo al proceder de la persona fallecida.

Los textos de los  Evangelios apoyan todo cuanto se ha dicho hasta ahora, para comprobarlo  veamos el siguiente versículo de la Biblia que termina diciendo: “e irán estos al eterno suplicio”. (Mateo 25- 46).

Si deseas ahondar sobre  la eternidad del castigo dado a los condenados por Dios, te recomendamos leer las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontrarás relatos que te ayudarán a aclarar las dudas que tengas con respecto a este tema.

También puedes leer los versículos señalados en  los primeros apartados de este artículo, formándote tu propia opinión sobre la interrogante ¿Existe el infierno?

Por último, llama poderosamente la atención la actitud de algunas personas que dudan de la eternidad del castigo y del infierno, pero si creen fervientemente en la perpetuidad de la Gloria. ¿Por qué sucede esto?

Solo con una lectura comprensiva de diferentes textos podrás responder esta pregunta.

Cuento Los dos peces.

Este relato es dedicado especialmente a todas las personas que dicen que no existe el infierno porque no conocen a alguien que haya regresado de él para probarlo.

Se encontraban dos peces nadando muy alegres en el río, uno de ellos era de edad madura y el otro era sumamente joven. De pronto, llega un pescador a interrumpir su felicidad, se acerca a la orilla y lanza el anzuelo.

Enseguida, el pez más joven expresa:

-Atención, bajo ese cebo se oculta un peligro. No lo toques, eso te costaría la vida; un gancho de fierro te cogería y a pesar tuyo te arrastrarías en tierra. Ahora, en la tierra hay fuego y el fuego tuesta los pescados y los hombres se los comen… si tú amas la vida, aléjate de ese peligro.

El pescado de edad más avanzada pero menos profeso y con un espíritu débil, responde rápidamente:

– ¡Vamos, pues!  ¡tierra a donde no se puede nadar!… ¡fuego que nos tuesta! y los hombres que nos comen!… ¿Quién diablos ha vuelto de allá para asegurárnoslo?

Acto seguido, va nadando y saz, en forma imprudente muerde el anzuelo. Ya en la parrilla aprendió, bastante tarde, por cierto, que su insensatez y su incredulidad no el permitieron percatarse que de verdad existe, fuera del agua, un fuego que tuesta los pescados y hombres que se los comen.

Lo que sabemos de la condenación o no de las almas

Hemos escrito en forma abundante de este tema. Corresponde ahora explicar dos cosas que son fundamentales en la doctrina católica y que todos debemos conocer para no caer en el fanatismo de algunos creyentes.

Para empezar, no debemos negar nuestras oraciones, sufragios, sacrificios y buenas obras en general, por el alma de alguien de quien pensemos puede estar en el Infierno.

En segundo lugar, no podemos tener idea de cuál sea el número o proporción de los condenados. Hay así personas que creyéndose justas mandan a todo el mundo al infierno, como hay otros que creyéndose caritativos, lo mandan por el contrario al cielo.

Ni siquiera la Santa Iglesia Católica, ha afirmado nunca cuantas almas se encuentran en el infierno. Únicamente, al canonizar a un Santo expresan que su alma entró al Paraíso.

Solo han hecho mención al espíritu de Judas y, eso porque repiten las palabras que Jesús expresó en alusión a él: “más le valiera no haber nacido” (Mateo 26-24).

Aunque no sabemos cuántas almas hay en el infierno y cuantas en el paraíso, lo que si conviene conocer es cuales son las condiciones que conducen al ser humano por el sendero del castigo eterno.

¿Quién va camino al infierno?

Existe el infierno, pero no todo el mundo va a él, solo lo hacen quienes presentan alguna de estas condiciones:

  • Los que dicen no creer en el infierno puesto que, no creyendo, hacen poco para evitarlo. ¿Cómo podrán pues librarse de él?
  • Aquellos que son causa de escándalo, sobre todos lo que poseen autoridad y abusan de ella.
  • Quienes teniendo autoridad arrastran a los otros al mal y a la vida licenciosa.
  • Intelectuales que hacen uso de su inteligencia para erradicar la fe de los que no tiene conocimientos religiosos.
  • Publicistas impíos, maestros del ateísmo y de herejía.
  • Escritores sin fe y sin conciencia.
  • Personas que blasfemen, mientan, calumnien e insulten a Nuestro señor Jesucristo.
  • Sectarios de la francmasonería que hacen voto, por decirlo así, de ligarse al demonio, haciendo juramento de vivir y morir fuera de la Iglesia, sin confesión, sin sacramentos, sin Jesucristo y por consiguiente contra Jesucristo.
  • Individuos para quienes el matrimonio no es un sacramento indisoluble y se divorcian para  contraer otras nupcias.
  • Vivir en concubinato.
  • Casarse con una persona divorciada
  • Contraer lazos sin haberse casado y aparentar haberlo hecho.

Detengámonos un momento a conversar sobre estos últimos,  el Papa Francisco tiene una visión diferente de lo aquí expresado , tal como lo manifiesta en su segunda exhortación apostólica.

existe el infierno

Amoris Laetitia es un documento papal en el que se  recomienda a la Iglesia Católica, considerar  que el divorcio es una medida a tomar cuando las condiciones del matrimonio  hagan la relación insoportable.

Sugiere, entonces que, en vez de tomar acciones para alejar a las personas divorciadas de la iglesia, se deben considerar actividades que le permitan participar activamente en ella.

Por otra parte:

Para algunos también van camino al infierno los protestantes, los teleósteos, los Testigos de Jehová, los Espiritistas, los propagandistas de la vida impersonal, los masones, que muestran para propagar sus errores un celo digno de mejor causa.

Otras personas dirigen sus pasos al infierno

El ser humano puede exteriorizar una serie de características asociadas con los pecados mortales que lo hacen olvidar que existe el infierno y, por lo tanto, van directamente hacia éste. Como ejemplo tenemos el ser:

  • Orgullosos: individuos que llenos de sí mismos, menosprecian a los otros  y les lanzan sin caridad la primera piedra.
  • Personas duras y sin corazón, hallarán, también, si no se evangelizan en el instante de su defunción, un juicio inclemente.
  • Egoístas: los malos ricos que, ahogados en las delicias del lujo y de la sensualidad, no piensan más que en satisfacer sus deseos desordenados de placer y olvidan a los pobres. Dios nos ofrece un ejemplo de ello en el Evangelio: el mal rico que fue sepultado ene l infierno.
  • Avaros: personas mezquinas que se empeñan solo en amasar fortuna olvidándose de Jesucristo, del paraíso y del infierno.
  • Los avaros han llegado a tanto que han comercializado a través de negociones dudosos, bienes y propiedades de la iglesia alcanzando grandes cantidades de dinero.
  • Voluptuosos:  seres humanos que llevan una existencia tranquila, sin conciencia ni remordimientos, con tradiciones y hábitos impúdicos que los hacen abandonarse todos los placeres. Por todo esto, no logran alcanzar la felicidad eterna.
  • Almas fútiles, superficiales, cuyo pensamiento único es al diversión y la perversión, afirman que vivir es pasar locamente el tiempo olvidando al oración , el cumplimiento de los mandamientos y de los sacramentos de iniciación, salvación y de servicio.

Por último…

Comprobado que existe el infierno, también son merecedores de este aquellas personas que no tienen ningún interés  por la vida cristiana y , por ello su existencia se caracteriza por el pecado mortal.

Seres sin conciencia que no piensan en un mañana, en la muerte y en el castigo que recibieran por vivir en libertinaje y vicio constante.

Además, van camino al infierno quienes reconocen que son malos, pero no se arrepienten y rehúsan el perdón que Dios les ofrece.

Aquellos cuyas gnosis falsas y torcidas los llevan a confesiones y comuniones impías, “comiendo y bebiendo su propia condenación“, tal cual como lo indica San Pablo

Si estás leyendo esto, significa que, aun estando en pecado, tienes la alternativa de buscar un cambio en tu vida, arrepentirte y convertirte en una persona  creyente de la palabra de Dios y  ayudando a otros a evitar el camino al infierno.

Existe el infierno ¿Cómo liberarnos de éste?

Hasta ahora has leído todo lo relacionado con lo que dice la Biblia del infierno, también los alegatos de quienes niegan su existencia, la eternidad de este espacio y  los caminos que conducen directamente al fuego eterno.

Ahora te presentamos algunas propuestas prácticas para librarte del infierno, son de fácil entendimiento y no requieren grandes sacrificios. En primer lugar, es necesario que estés plenamente convencido que existe el infierno

En segundo lugar, una vez convencido de esto, reflexiona sobre la condena eterna y haz el firme propósito de dedicar tu existencia a evitar cometer acciones que te lleven a él.

Este preámbulo tal vez te haga pensar que es un sacrificio hacerlo, pero bien vale la pena sortear las desgracias y buscar la felicidad que solamente Dios produce de manera imperecedera.

De la misma manera, podemos mencionarte tres acciones concretas que puedes realizar para salvarte del infierno:  Salir del estado de pecado; huir de las ocasiones de pecado y, por último, vivir una vida seriamente cristiana.

Salir del estado de pecado.

Esta gestión es lo primero que se recomienda para sortear el infierno, para ello podemos asistir a la iglesia y pedirle al sacerdote que nos confiese. Así descargamos nuestro corazón y nuestra mente de todo los pecados cometidos.

La penitencia que nos sea impuesta será una forma de corregir las faltas y continuar la vida cristiana. Mientras más pronto salgamos del pecado, más rápido seremos perdonados.

¿Por qué  hay que arrepentirse a tiempo? Porque, aunque no solemos pensar en la muerte como algo que pueda ocurrirnos a nosotros, cualquier evento inesperado nos puede conducir a ella. Por ejemplo: un accidente mortal o un infarto.

Huir de las ocasiones de pecado.

Tal vez, esta sea una de las acciones más difíciles de alcanzar por las constantes provocaciones y tentaciones que se le presentan al hombre. Al respecto, recordemos el proverbio: “Quien no huye del peligro en él perece”.

En este contexto, es tan importante huir de las ocasiones del pecado, como no volver a caer en este. Si ya conoces los peligros, está en ti no repetir la experiencia pecaminosa.

Para decirlo de otra manera, citamos  un versículo del libro de Mateo, que relata el momento en el que Jesús dijo:

Si tu mano derecha (es decir, lo más útil, lo más querido que tenemos) te es causa de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: ¿mucho mejor es vivir con una sola mano, que no con las dos ser arrojado al fuego eterno?” (Mateo 17-8).

No se puede cometer el error de sentirse seguros de estar libre del fuego eterno solo porque Jesucristo ha manifestado  que: “Jamás rechazaré a quien viene a mi” ya que , de la misma manera nos ha recomendado: “Trabajad por vuestra salvación con temor y con temblor”.

existe el epcado

¿Cómo huimos de las tentaciones?

  • Cumpliendo los mandamientos de la iglesia.
  • Conociendo que existe el infierno y temiendo la condena de hacer en el.
  • Respetar las  costumbres que impiden que nos manchemos con el barro de la inmundicia.
  • Evitar ser arrastrados por el placer, la vanidad, del olvido de Dios y la negligencia en la vida cristiana.
  • No utilizar ningún tipo de pretexto para hacer negocios inadecuados, ni aun por necesidad de alimento, medicina, vestido o vivienda. Tampoco bajo la excusa de brindarle un mejor porvenir a la familia.
  • Poner en practica lo aconsejado por Nuestro Señor Jesucristo, con respecto a:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:13-14)

En síntesis, evitemos el camino ancho de la perdición y continuemos por la senda angosta de la rectitud que nos conduce directamente a la vida eterna, al paraíso, al cielo.

Vivir una vida seriamente cristiana.

Recapitulando sobre lo escrito hasta ahora con relación a que existe el infierno, se puede decir que es necesario no solo evitarlo, sino que también se puede vivir por voluntad propia una vida verdaderamente cristiana.

Para los efectos de este artículo que hoy te presentamos, lo anterior significa intentar tener una existencia santa, plena de Nuestro Señor Jesucristo. Este propósito solo se logra con:

  • La entrega a una vida piadosa.
  • Pedir que nos sean administrados todos los sacramentos.
  • Considerar la eucaristía como una necesidad capital y comulgar frecuentemente. Recordemos que Jesús dijo:” Quien come de este Pan vivirá eternamente”.
  • Confesarnos con regularidad para sentirnos bendecidos y limpios de pecados.
  • Practicar las virtudes cristianas.
  • Tener a Jesús como ejemplo a seguir en nuestras vidas.
  • Instruirnos en la religión.
  • Pedir consejos a los guías de la iglesia.
  • Ayudar a nuestros semejantes.
  • Creer fervientemente que  Dios es el centro de nuestras vidas.
  • Confiar en Cristo.
  • Vivir sin envidia.
  • Sentir caridad por los otros.
  • Ser portadores de las palabra de Dios.
  • Actuar con humildad.
  • Tratar de ser honestos, sinceros, leales, respetuosos y enseñar estos valores a los hijos.

No basta con…

Decir “ creo en el Salvador”, debemos vivir y actuar en consonancia con las enseñanzas y mandamientos de  Jesucristo. De El aprendimos que : “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”.

Otras palabras atribuidas a Jesús fueron: “Si me amáis guardad mis mandamientos”. Lo cual representa ajustar nuestra existencia de acuerdo a la de Él.  Quienes de verdad cree en el Señor son “hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores”.

Ser obedientes. Sirve de mucha ayuda orar diariamente, ayunar, cuidar a los desvalidos y hacer caridad sin pregonar que lo estás haciendo. Es una catitud hipócrita y vanidosa prestar algún tipo de ayuda a los pobres y mandarse a fotografiar para publicar las imágenes en las redes sociales o en los medios de comunicación.

Evitar lo profano. Probemos a no criticar y a reconciliarnos con el otro, Perdonemos a quien nos ha ofendido y no guardemos rencor. Es preciso recordar que tal como juzguemos a los demás seremos juzgados nosotros.

Importancia de reconocer nuestros pecados

Constantemente  hemos resaltado que existe el infierno y que una de las formas de evitar ser condenados y recibir el castigo eterno, es reconocer los pecados, arrepentirse y vivir una vida cristiana.

En esta parte del articulo hablaremos concretamente del reconocimiento del pecado, para ello te invitamos a leer veinte versículos de las Sagradas Escrituras que te hablan de ello

  1. Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. (Salmos 32:5)
  2. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. (Salmos 51:3)
  3. “Sólo reconoce tu iniquidad, pues contra el Señor tu Dios te has rebelado, has repartido tus favores a los extraños bajo todo árbol frondoso, y no has obedecido mi voz” –declara el Señor.( Jeremías 3:13)
  4. Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti. (Jeremías 14:20)
  5. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)
  6. Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Pero cuando somos juzgados, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo. (1 Corintios 11:31-32)
  7. El que encubre sus pecados no prosperará, más el que {los} confiesa y {los} abandona hallará misericordia. (Proverbios 28:13)
  8. Entonces dije: ¿Ay de mí! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de los ejércitos. (Isaías 6:5)
  9. Pero como insistían en preguntarle, {Jesús} se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea {el} primero en tirarle una piedra. (Juan 8:7)

Otros versículos de la Biblia  que nos indican la importancia de reconocer los pecados

  1. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. (Salmos 51:9)
  2. Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros {pecados} secretos a la luz de tu presencia. (Salmos 90:8)
  3. A la sazón David dijo a Natán: He pecado contra el Señor. Y Natán dijo a David: El Señor ha quitado tu pecado; no morirás. (2 Samuel 12:13)
  4. Nosotros hemos pecado como nuestros padres, hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impíamente. (Salmos 106:6)
  5. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado, porque hemos hablado contra el SEÑOR y contra ti; intercede con el SEÑOR para que quite las serpientes de entre nosotros. Y Moisés intercedió por el pueblo. (Números 21:7)
  6. Faraón envió llamar a Moisés y Aarón y les dijo: Esta vez he pecado; el SEÑOR es el justo, y yo y mi pueblo somos los impíos.( Éxodo 9:27)
  7. Y cuando Moisés habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo lloró mucho. Y muy de mañana se levantaron y subieron a la cumbre del monte, y dijeron: Aquí estamos; subamos al lugar que el SEÑOR ha dicho, porque hemos pecado. (Números 14:39-40)
  8. Saúl dijo a Samuel: He pecado; en verdad he quebrantado el mandamiento del SEÑOR y tus palabras, porque temí al pueblo y escuché su voz. Ahora pues, te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que adore al SEÑOR.( 1 Samuel 15:24-25)
  9. Judas, el que le había entregado, viendo que {Jesús} había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú! (Mateo 27:3-4)

¿Existen las almas “vagantes”, que deambulan en pena por el mundo?

Esta es una de las preguntas que se hacen las personas cuando piensan  que existe el infierno, será posible que hayan almas en pena que vagan entre el mundo terrenal y el otro? ¿Qué buscan estos espíritus?

Las respuestas dadas a estas interrogantes, fueron compiladas en una entrevista realizada por la revista Credere (De origen italiano) al padre Gabriele Amorth, quien es famoso por sus exorcismos.  Seguidamente transcribimos textualmente parte de ella:

– Don Amorth, alguno afirma sentir una especie de “presencia” de alguna persona del pasado. ¿Son solo sugestiones?

El padre respondió al periodista lo siguiente:

Las que usted se refiere son llamadas “presencias”. Se trata de una vasta casuística, que afecta a no pocas personas, que afirman percibir la cercanía, a veces incluso física, de antepasados o de personas extrañas quizás muertas de repente.

Otras veces hablan de “almas en pena”, que son percibidas como almas de difuntos que aún no han encontrado su lugar en el orden de la vida eterna; otras veces se habla de “almas guía”, que aconsejarían a las personas sobre las decisiones más justas.

Se trata de problemas abiertos que los teólogos deberían estudiar, profundizando en los datos de la Escritura, del Magisterio de la Iglesia y de las experiencias de los místicos.

– ¿Usted qué piensa?

Tenemos algunas certezas: la primera es que tenemos sólo una vida, que nos jugamos aquí, al final de la cual seremos juzgados para resucitar a la vida en Dios o para la muerte en el infierno eterno.

No existe, por tanto, alguna posibilidad de que estas almas sean formas de reencarnación, la cual, está fuera de la fe de la Iglesia católica.

Una segunda consecuencia deriva de esta: si después de la muerte vamos al paraíso, al infierno o al purgatorio, me surgen bastantes dudas para creer que existan almas en pena, es decir, vagando libres por el mundo.

– Pero ¿existe en todo caso una forma de comunicación entre los difuntos y nosotros?

Cierto, el Cuerpo Místico que es la Chiesa comunica en su interior. Así entre las almas de los difuntos que están en el paraíso y en el purgatorio y nosotros aún en peregrinación sobre la tierra existe un intercambio de amor dado por la oración recíproca de intercesión.

En particular las del purgatorio, sufriendo por su purificación, verdaderamente extraordinarias a favor nuestro.

– ¿Y las almas de los condenados?

No lo sabemos. A mí me ha sucedido que un espíritu durante el exorcismo afirmaba ser una tal persona, pero después de una comprobación más en profundidad, después de varias sesiones, se descubría que en realidad eran demonios.

Otros exorcistas, sin embargo, están convencidos de que la presencia de estas almas en pena es real. Repito, sería oportuno promover profundizaciones teológicas sobre la condición de las almas tras la muerte. Tarea que no es propia de los exorcistas, sino como he dicho, de los teólogos.

Oración ofrecida para la liberación de las almas del purgatorio

Reiterando que, de acuerdo con el catolicismo existe el infierno y, por ende, el purgatorio, se ofrece la próxima oración que según los creyentes de esta religión ayuda a liberar a cien almas, además que permite la conversión y salvación de los que aún viven.

Debido a esto, se sugiere a todos rezarla cada día de la semana y ayudar a divulgarla por todos los medios que estén a tu alcance. De manera que, llegado el momento de presentarte ante Dios, puedas dar fe de esta buena obra.

Considerando que las almas del purgatorio sufren de forma indescriptible sin poder hacer nada por ellas mismas, está en nosotros elevar una plegaria en forma de jaculatoria por la salvación de millones de estas.

De esta forma alivian el padecimiento que le ha sido impuesto y se adelanta su ascensión al cielo. Pero antes de pasar a la oración, veamos algunos aspectos del purgatorio.

¿Existe el infierno? ¿Existe el purgatorio? ¿Qué dicen los testigos de Jehová?

En contraposición a lo que expresa el catolicismo, los testigos de Jehová señalan que en ninguna parte de la Biblia está escrito que las lamas de los muertos se purifiquen en un purgatorio.

De acuerdo a sus propias interpretaciones,  está escrito en la Biblia sobre el pecado es y la muerte que  :

Lo que purifica a una persona del pecado es la fe en la sangre de Jesús, no pasar tiempo en un purgatorio.

Citando los siguientes extractos:

“La sangre de su Hijo Jesús [el Hijo de Dios] nos purifica de todo pecado” y que “Jesucristo […] nos ha purificado con su sangre de nuestros pecados” (1 Juan 1:7; Revelación [Apocalipsis)

Jesús dio “su vida como rescate por muchos” y así pagó por los pecados de ellos (Mateo 20:28).

Los muertos no tiene conciencia de nada:

“Los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada” (Eclesiásticos 9:5, ).

Después de que una persona muere, ya no es castigada por sus pecados.

La Biblia enseña que “el salario del pecado es la muerte” y que “el que está muerto queda libre del pecado” (Romanos 6:7, 23,). Entonces, la muerte es el castigo definitivo por los pecados.

¿En qué consiste la doctrina católica del purgatorio?

La doctrina católica, indica que el purgatorio es un lugar o estado de expiación temporal, donde son retenidas las almas para lograr su completa purificación, es decir, el perdón de sus pecados.

En este mismo orden de ideas, el Catecismo de la Iglesia Católica explica que los difuntos tienen que soportar una purificación “a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo”.  Y complementa diciendo que: “La tradición de la Iglesia […] habla de un fuego purificador”

¿Cuál es el origen de la enseñanza del purgatorio?

Enumeremos algunos aspectos que denotan que existe el infierno para la disciplina católica, así como también el purgatorio.

  1. Los griegos creían en el limbo y en un purgatorio.
  2. Clemente de Alejandría, influenciado por los filósofos griegos, mantuvo  la creencia que las personas que fallecían debían ser aseados mediante un fuego purificador que los redimía de sus pecados.
  3. En la obra  Historia de las doctrinas cristianas se establece que Gregorio Magno (papa católico desde el 590 al 604 de nuestra era) destacó que la doctrina del purgatorio no tenía discusión. .
  4. Gregorio Magno, es declarado como “el inventor del purgatorio”  en  la  Historia de las doctrinas cristianas.
  5. La Iglesia Católica concretó la enseñanza oficial del purgatorio en los concilios de Lyon (1274) y Florencia (1439), y la reafirmó en el Concilio de Trento (1547)

Oración por las almas del purgatorio

Una vez aclarado que para los católicos existe el infierno y el purgatorio. Pero para los testigos de Jehová este último no existe pues, según su opinión, no aparece en la Biblia , pasemos a considerar la oración por la salvación de las almas.

Inicialmente, como es la tradición del catolicismo, se procede a persignarse “En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.

Luego recitamos la oración del acto de contrición, tal y cual como se cita a continuación:

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,

Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y

porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos

ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del

infierno. Ayudado de Vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más

pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén”.

En último lugar, se reza la oración ofrecida a Dios,  por la salvación de las alamas del purgatorio:  

“Padre Eterno, os ofrezco la Preciosísima Sangre de Vuestro Divino Hijo Jesús, junto con las Misas que se digan en todo el mundo hoy: Por todas las santas almas del Purgatorio. Por los pecadores en todas partes.

Por los pecadores en la Iglesia Universal. Por los de mi propio hogar, y dentro de mi familia. Amén”.

Observa que esta es una plegaria sumamente sencilla, recuerda rezar con fe y devoción para que tus pedidos sean escuchados. Es un acto misericordioso  pedir a Nuestro Señor que las lamas que se encuentran en el purgatorio puedan ascender al cielo.

¿Hay que hablar del infierno a los niños?

Es recomendable tanto para los adultos como para los niños conocer que el existe el infierno, pues es una forma de evitar cometer los excesos que conducen a él.

Si un padre conversa con sus hijos sobre el infierno, le estará advirtiendo los peligros del pecado para que viva de forma prudente y sea protegido del mal.

Educar a los hijos en la fe, significa mencionarles que en el camino al paraíso hay circunstancias que deben omitir porque pueden conducir al infierno. Repasa las que te señalamos en secciones anteriores.

Como sugerencia especial, se puede leer junto con los niños la parábola del sembrador, en la que Jesús nos dice:

Los que están al borde del camino, son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos” (Marcos 4,15).

Después de leída la parábola es conveniente explicársela de una manera sencilla, esto ayudará al niño a establecer una diferenciación entre el bien y el mal.

En opinión de algunos psicólogos no es adecuado conversar con los niños sobre el infierno utilizando un lenguaje grotesco, que lejos de ser una enseñanza y orientación se convierta en una experiencia terrorífica para ellos.

Por este mismo motivo, es necesario omitir el uso de vídeos e imágenes tenebrosas que causen demasiado temor a los más pequeños.

Si desconoces como y cuando hacerlo, lo más aconsejable es dirigirte a la iglesia más cercana a tu parroquia y solicita la ayuda de los guías espirituales. Otra opción es que, previamente, busques información en las páginas electrónicas y selecciones las más adecuadas.

Cómo explicar el cielo y el infierno a los niños

No es tarea fácil mantener una conversación donde se le explique a un niño que existe el infierno y el cielo, no solo por la complejidad del tema sino por lo que te decíamos anteriormente: las tenebrosas imágenes que existen al respecto.

Sabemos que, desde pequeños somos muy visuales y todo lo que percibe mediante el sentido de la visa capta de manera inmediata nuestra atención. Entonces ¿Por qué no utilizar este hecho para lograr el objetivo propuesto?

Una forma de hacerlo es a través de vídeos que sean comprensibles para el niño, como ejemplo de ello te presentamos un cuento sobre el bien y el mal. Al terminar de observarlo, será el momento propicio para hablar la temática relacionada con el infierno

¿Por qué debes obedecer a tus padres? Es una pregunta que invita al niño a reflexionar desde muy pequeño sobre la razón de cada cosa que haga.  Este cuento les enseña la importancia de actuar de manera correcta,sin la necesidad de tener a su lado a una persona adulta .

Nótese que este tipo de presentaciones puede servir de apertura para realizar otras actividades como ls que se mencionan  más adelante. Lo fundamental es no dejar al niño solo y prepararse para als preguntas que éste puede hacer.

Algunos consejos que pueden ayudarte:

  • Aclara que la mayoría descripciones del infierno y el cielo son creaciones del hombre.
  • Explica que las imágenes de la quema, lugares oscuros y estar encima de las nubes no son exactas.
  • No sobreexcitar a los niños describiendo cuán grande será en el cielo y no asustarlos sobre el infierno.
  • Puedes explicar que cielo es vivir con Dios y el infierno es estar lejos de él.
  • Establecer claramente quien  va al cielo y que va al infierno.
  • Orientarlos para que tomen sus propias decisiones.
  • Invitarlos a tener responsabilidad.
  • Especificar que necesitar hacer en el presente y en el futuro para alcanzar un lugar en el cielo.
  • Enseñarles valores como la honestidad, el respeto,la responsabilidad, la sinceridad, entre otros.
  • Utilizar los diez mandamientos como una herramienta de enseñanza para toda la vida.
  • Orienta a los pequeños para que más adelante no sean confundido con falsas creencias.
  • Solo Dios Juzga ni los adultos ni los niños tiene derecho a juzgar a los demás.

Actividades para enseñar a los niños  que existe el infierno y el cielo

  • Redactar cuentos.
  • Practicar pequeñas obras de teatro o de títeres inventados por ellos.
  • Ver películas
  • Observar vídeos.
  • Elaborar manualidades
  • Dibujar como se imaginan que es el cielo y el infierno.
  • Resolver crucigramas.
  • Hacer cuadros comparativos entre el bien y el mal.
  • Inventar adivinanzas.
  • Establecer las consecuencias de nuestros comportamientos.
  • Desarrollar la moral
  • Educar la ética.
  • Reflexionar por escrito sobre el tema.
  • Sacar conclusiones propias.

Actividad sugerida: ¿Qué es lo que harías para ir al cielo?

Quedó bien establecido que debemos buscar la manera idónea de enseñar que existe el infierno y el cielo, ya que es una misión bastante compleja. Con el propósito de ayudarte te ofrecemos una actividad especifica que puedes desarrollar con los niños.

Es de hacer notar que esta información fue  tomada de una  página online, para luego adaptarla al objetivo que nos ocupa en este articulo.

Finalidad: Que los niños y niñas enumeren los hechos buenos que permiten entrar al cielo

Temas que se abordan: hechos, salvación, cielo, gracia e infierno

Materiales que se necesitan: Hoja impresa con la actividad, lápiz, colores, marcadores, papel bond.

Duración de la actividad: Aproximadamente media hora

Preparación: El adulto debe imprimir o sacar copia de una página de la actividad para cada grupo.

¿Qué hará el adulto: reúna a los niños en equipos pequeños. dele a cada grupo una hoja, explíquele claramente  las instrucciones sobre lo que deben hacer.

Actividades de los niños:

  1. Puedes hablarle del tema y usar la estrategia del torbellino de ideas para saber lo que  cada uno de ellos conoce sobre el mismo.
  2. Crear un listado de las cosas que se hacen para entrar al cielo y de aquello que lo impide .
  3. Leer algunos versículos de la Biblia.
  4. Comparar el listado elaborado con lo que establece la Biblia.
  5. Sacar conclusiones y plasmarlas en el papel bond.
  6. Hacer una ilustración del tema.
  7. Compartir el trabajo en el grupo grande, oyendo con atención lo dicho por los demás y respetando las ideas.
  8. El adulto moderará la actividad, propiciará la participación de todos los niños y será el encargado de aclarar cualquier duda que surja al respecto.

Concluimos

Para finalizar, deseamos expresar nuestra gratitud por todo el  interés que has puesto en la lectura de este articulo que se intitula¿Existe el infierno y almas en pena? ¿Qué dice la Biblia?

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